La Buscarla pintoja, -uno de esos escurridizos duendes lugareños-, no deja de explorar la zona día tras día, y no se escapa en este agosto norteño casi finalizado al objetivo experto de Jose, nuestro genial fotógrafo, que este año está de suerte, trabajada pero suerte.
Plaiaundi, Txingudi, es de todos. Debemos defender este espacio con uñas y dientes, exigiendo el cumplimiento del Plan Especial de Protección, como lo vienen haciendo desde hace casi 20 años, los naturalistas gipuzkoanos, a la vez que denunciar las actitudes de ciertos personajillos públicos (Gurús de la naturaleza), que parece priman más sus intereses personales que los colectivos.
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