Los vi llegar juntos, mientras descansaba en un banco del Campo del Moro, en la zona boscosa cercana a la fuente central. Daban saltitos por el suelo en busca de comida. Estaban muy unidos, apenas se separaban y cuando uno de ellos volaba a una ramita, el otro le seguía inmediatamente.
Pronto pude comprobar que no habían salido solo de paseo. Con sistemático ahínco pusiéronse a examinar todos y cada uno de los huecos de los árboles por los que pasaban. Estaba claro: buscaban piso. Husmeaban en su interior y luego se consultaban aunque era la (presunta) hembra la que llevaba el peso de la elección. Descartaron un piso por estar situado demasiado bajo, otro por alto y otro por estrecho. Tenían en la cabeza exactamente que pisito querían.
De pronto uno de ellos echó el ojo a un hueco con buena pinta
De pronto uno de ellos echó el ojo a un hueco con buena pinta
Perchado en una ramita cercana llamó a su pareja
Yo pensé que se lo habían currado con ingenio y perseverancia y me dije a mí mismo que merecían que les desease buena suerte.
Me levanté sigilosamente, y, con voz firme pero muy bajito, les dije: "Buena suerte".
Precioso. Zorionak por el blog!!
ResponderEliminarAne Zulaika