

En los últimos años, se ha hecho un esfuerzo enorme en la regeneración de nuestros cursos fluviales y no hay que demostrarlo porque está a la vista, pero aunque los parámetros químicos que miden la calidad de las aguas son buenos, falta mucho por hacer para que las poblaciones animales de nuestros ríos vuelvan a ser lo que eran.

Este pájaro nervioso y más bien silencioso, del tamaño del Mirlo común de los parques y jardines, ha sufrido mucho con la contaminación de nuestros cursos de agua y ha tenido que retroceder y refugiarse en las cabeceras menos humanizadas. Buen buceador, se alimenta de las larvas de insecto, crustáceos y moluscos que captura bajo las piedras de los cauces, en los rápidos y torrenteras. Exige un agua limpia, transparente, bien oxigenada y rica en invertebrados.

Nuestra subespecie Cinclus cinclus pyrenaicus tiene la parte superior de la cabeza y nuca de un color pardo oscuro, a diferencia del resto de las europeas que presentan un plumaje negro brillante.


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