
Tapizada de espléndidos hayedos, interrumpidos por prados en donde pastan las ovejas latxas, con enebros y zarzamoras aislados que sirven de percha a un buen número de pajarillos e inundada del olor a queso ahumado que sale de las bordas.

Los acantilados acogen una buena y bien conservada colonia de Buitres leonados que comparten territorio con Grajas y otras rupícolas.
En el Parque natural de Urbasa es aconsejable visitar el Nacedero de donde surge un potente chorro de agua bicarbonatada de increíble verde esmeralda con reflejos azules que corretea por los rápidos y se despeña en innumerables cascadas.




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